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La impronta que Diego Martínez quiere para su Boca

Diego Martínez es un entrenador que tiene su filosofía bien clara y marcada: apuesta al control de la pelota durante la mayor parte del trámite, no se ata a un esquema o «número telefónico» en particular y quiere que sus equipos sean protagonistas. Lo logró con Tigre, le costó con Huracán y ahora pretende implementarlo en su nuevo Boca, que sumó cinco de los primeros nueve puntos en juego de la Copa de la Liga. A pesar del poco tiempo que lleva en el cargo, ya se pudieron ver algunos aspectos interesantes que le empezó a imprimir al Xeneize.
El punto distinto que quedó reflejado en la victoria por 2-0 ante Tigre en el Norte del Gran Buenos Aires estuvo relacionado con el sector defensivo. A contracorriente de lo que intentan la mayoría de los equipos que pretenden emular al Barcelona de Pep Guardiola, el Boca de Martínez comenzó a implementar una salida más pragmática desde el fondo. No anda con toques constantes en campo propio solo para regocijarse, sino que los defensores tienen la potestad de decidir la opción que sea más directa y resolutiva.
Generalmente, Jorge Nicolás Figal y Cristian Lema se posicionan a la par de Sergio Romero, casi metidos en el área chica. A partir de ahí, avanzan con la pelota dominada. Mauricio Benítez, el juvenil que reemplazó a Jorman Campuzano en Victoria, no se para entre medio de ellos como un cinco clásico. Se adelanta algunos metros para quedar a la par del resto de los volantes.
Una vez que los centrales toman el balón, el resto comienza a moverse. Si ellos ven que es arriesgado salir con toques cortos, automáticamente meten cambios de frentes a los volantes pegados a la línea de cal, como lo fueron Kevin Zenón y Luis Advíncula en el 4-4-2 que dispuso el pasado lunes. Incluso, se animan a saltear líneas y pasarles la pelota directamente a los puntas, que habitualmente se hacen fuertes en el juego aéreo.
Si el trámite no requiere de una intensidad alta, el equipo trata de ponerle paños fríos. En lugar de arriesgar con pases en los tres cuartos del territorio amigo, Chiquito saca largo y profundo para que se disputen la redonda en la mitad de la cancha, lejos de su arco. El ciclo Martínez todavía está en su amanecer, pero hay ciertas actitudes que ya denotan la idea que tendrá la criatura cuando tome vuelo.

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